Uno de los puntos más críticos del primer año del presidente de Colombia, Gustavo Petro, está en la reforma tributaria propuesta por su Gobierno. Dentro del mundo del emprendimiento tecnológico hay ciertos puntos que causan preocupación, especialmente frente a la posibilidad de que muchas de las compañías que hoy crean capital en el país vean menos oportunidades de crecimiento.

En el marco de Andicom 2022 que se celebra esta semana en Cartagena de Indias, Alexander Torrenegra ,emprendedor colombiano y fundador de Voice123, Bunny Studio, Torrenegra Accelerator y Tribe; en compañía de Freddy Vega, fundador y CEO de Platzi, se sentaron a hablar sobre algunos de los puntos más polémicos de dicha propuesta.

El principal tema de conversación fue un posible impuesto que considere el patrimonio intrínseco. De manera muy sencilla y resumida, para emprendedores como Vega o Torrenegra significa que las compañías que creen en el país comenzarán a tributar también basadas en, por ejemplo, la valoración que tengan dentro del mercado. El problema está en que estas valoraciones no suelen reflejar el capital real de una compañía. Es decir, una empresa valorada en mil millones de pesos no tiene ese dinero en capital, sino que es el valor que el mercado le da a la compañía. “Lo que hay que tasar es la plata. No la teoría de que hay plata”, aseguró Vega.

Para las empresas de tecnología, el lenguaje de aplicar impuestos al patrimonio intrínseco es muy problemático por su naturaleza. “En ocasiones va a ser imposible emprender. En especial para las empresas de tecnología que suelen tener unas valoraciones explosivas”, explicaron los emprendedores.

La conversación también dejó claro que la reforma no es mala, pero sí consideró que su visión de ‘llenar de impuestos a los ricos’ es diferente a ‘llenar de impuestos a aquellos que no están pagando lo suficiente’. “Yo no creo que este Gobierno haya construido esta reforma con el objetivo de ‘fregar’ a los emprendimientos. Lo que sí creo es que este Gobierno tiene una visión de túnel para incrementar los impuestos a las empresas que han generado grandes ganancias y que tienen un enorme patrimonio”, fue una de las conclusiones de la charla entre ambos empresarios.

Vega, por ejemplo, destacó cómo la reforma puede no terminar causando el efecto que espera el Gobierno, que es recaudar dinero. Además, las personas a las que quiere gravar también cuentan con el capital para moverse a otros países en los que pueden evitar los nuevos impuestos. Por otro lado, los emprendedores de clase media (que no cuentan con la posibilidad de migrar o no tienen el capital inicial para responder a estas cargas) terminan afectados y sin posibilidades de crear empresa.

“Si una reforma tributaria ‘caga’ a los ricos, entonces lo que pasa es que esas personas se van del país, dejan de pagar esos impuestos y luego la reforma afecta a otros. El problema está en que muchas de ellos vienen de familias que les ofrecen una doble ciudadanía o la posibilidad de emigrar sin mayores problemas”, aseguró Vega.

La propuesta de Torrenegra y de Vega está en que una reforma tributaría debería atacar a las personas, organismos y entidades que hoy no están pagando los suficientes impuestos, pero evitar el lenguaje ligero en el que los emprendedores de clase media y las empresas de tecnología terminen afectadas.

Fuente: Semana.com